la cultura Chincha

El Señorio de Chincha – La Cultura Chincha

E. de Habich indica que en 1532 el Perú se componia de dos imperios: Uno Andino de capital Acamana, llamado Cusco y Chincha, motivo por el cual fueron dos los señores los que se enfrentaron a los españoles en Cajamarca, al extremo que los invasores no fueron capaces de diferenciarlo, y Pedro Pizarro asesinó al de Chincha de nombre Atunca Chumbiauca, y Francisco Pizarro salvó al de Quito. A la llegada de los españoles Chincha tenía 2,000 Km. de longitud. Su último monarca fue Chumbiauca, el Señor de Chincha, y sucesor del asesinado en Cajamarca.

El señorio de Chincha colindaba con Chuquimancu en la zona de Lunahuana El señorio Chincha compredia los vallles de Chincha, Pisco, Ica, Nasca, y seguramente hasta Acari(Las Lomas). Como en el caso de los señorias de Chuquimancu y Cuismanco, los vinculos federales debieron de ser laxos en las tribus que conforamban el señorio Chincha. Curacas gobernaban cada uno de los valles, los litigios debieron estar a la orden del dia y se solian arregalar obsequiando mujeres.(1)

En la vecindad sur de los cañete, la derrota chanka y consiguiente liquidación del Imperio Wari, representó un cambio muy importante en la historia de la nación Ica. Ésta venía ocupando, secularmente, una franja costera de 250 Kms. de largo, de características típicamente desérticas. En ella, comportándose como Óasis estan los valles de Chincha, Pisco, Ica, Palpa, El Ingenio, Aja, Nazca y Grande.

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Los pueblos que ocuparon el territorio del actual departamente de Ica se alternaron en el poder a lo largo de su historia –como muestra el del Gráfico superior. Primero, contemporáneos e incluso sometidos por los chavín, destacaron ampliamente los Paracas, asentados en el valle de Pisco. Después, en el período de desarrollo autónomo que siguió al Imperio Chavín, dominaron los Nazcas, que fueron los que precisamente cayeron derrotados por los Chankas. Y en los siglos que sucedieron a la caída del Imperio Wari, y hasta caer bajo la hegemonía inkas, la nación ica fue dominada por los Chinchas.

El Mapa de nombres de ciudades de la zona está también llena de nombres de muy probable y remoto ancestro centroamericano. He ahí Chincha, Cahuachi, Chavincha y Changuillo, en primer lugar. Pero también Sunampe y Guadalupe; Huaytará, Huancano, Huac-Huas, Hualhua y Huanca; Ocoyo y Yauca; Ocucaje, Aquije y Jaqui. Y eventualmente quizá además lo sean Ica, Nazca, Acarí, Palpa y Tate. No se sabe de ninguna leyenda inmigracionista referida al remoto período en el que dominaron los Paracas. Ni de ninguna que corresponda a aquel en el que hegemonizaron los Nazcas. Sin embargo, durante la hegemonía de los Chinchas, éstos orgullosamente se proclamaban hijos de una remota migración. Dice a este respecto Garcilazo, cuya versión en este caso resulta inobjetable: los naturales de Chincha se preciaban de haber venido sus antepasados de lejanas tierras, aunque no dicen de dónde.

Así, para el caso de la costa sur, los remotos y casi primitivos pobladores agrícolas Chinchas, Paracas, Icas y Nazcas, habrían por igual recibido también a los pequeños grupos de asombrosos y adelantados refugiados sechín. Éstos, aun cuando numéricamente minoritarios, en mérito a los notables avances tecnológicos con los que llegaron, presumiblemente habrían alcanzado un rápido y sólido ascendiente dentro del seno de las poblaciones que los recibieron. Así, al cabo de siglos, y antes de que los Chinchas, Paracas e Icas cayeran bajo la hegemonía de la fase militarista de Chavín, habrían impuesto su acreditado idioma, por ejemplo, en la definición de la toponimia del territorio que los albergaba.

A lo largo de siglos los antiguos Sechin habrían mezclado su sangre con la de sus viejos anfitriones, con lo que habrían dejado de ser extranjeros, las leyendas y tradiciones de los migrantes iniciales –como aquella a la que hace referencia Garcilaso–. Así, al cabo de siglos de asentamiento y mestizaje, los herederos de los primeros refugiados Sechín eran ya Chinchas, Paracas, Nazcas. A la caída del Imperio Wari, desde Chincha se alcanzó a administrar y dominar un territorio de casi 45 000 Km2, comprendido entre Chincha y Yauca, incluyendo en las alturas del sureste –según parece dominados desde la hegemonía nazca– a los pobladores de Puquio y Lucanas, con una población total del orden de 500 000 habitantes. Pero hay razones para suponer que, en algún momento de su máximo apogeo, la élite Chincha haya alcanzado a dominar también una parte del pueblo Lima, imponiendo normas que se hicieron efectivas incluso en Huaura 135 (150 Kms. al norte de Lima), en cuyo caso sus predios aumentaron otros 15 000 Km2.Todo indica que el vecino valle de Cañete, larga e intensamente ambicionado, no llegó a ser conquistado por lo Chinchas y quedo como un enclave libre. Las balsa de ésta permitían sortear eficazmente el escollo terrestre de los cañete.

cahuachi

La hegemonía del Imperio Wari suposo la declinación del poder de Nazca, con lo que su centro urbano más importante: Cahuachi dejo de tener poder. Pero, esto tiene su sutentación en razones económicas. La tecnología, así como la riqueza agrícola, textil y minero–metalúrgica de los pueblos dominados, estaba concentrada en manos de Cañetes, Limas, Moches y Mochicas. Es decir, al norte del valle de Chincha. De allí que el mayor tráfico económico y poblacional desde el norte del imperio hacia Wari , se fue dando por la ruta Cañete–Lunahuaná–Huancavelica– Wari . Bajo esas circunstancias, la urbe Nazca, alejada de dicha ruta fue languideciendo paulatinamente. A la caída del Imperio Wari, e surgue un nuevo núcleo urbano de poder, esta vez en el valle de Chincha. A partir de entonces, Chincha ejerció dominio sobre el resto de la nación Ica

Al ser la ruta Wari–Castrovirreyna–Pisco la vía más corta entre el enorme mercado ceramica wari de la ciudad Wari y la costa adyacente. Los poblados costeños de Pisco y Chincha tenían que ser pues los proveedores naturales de productos del mar. Ello permitiría explicar la presencia entre los Chinchas de una población desproporcionadamente numerosa de pescadores. Mas Wari demandaba también muchísimos productos que sólo se ofrecían en lejanos territorios. De allí entonces también la presencia en Chincha de grandes flotas de balsas, sobre las que se concretaba el tráfico marítimo internacional. Los Chinchas desde el lejano norte ecuatorial, traían el preciado mullu, y se estima que por el sur llegaron comerciando hasta las australes costas de Valdivia, en Chile. Así, a instancias de la hegemonía Wari, los chinchas habrían experimentado un cambio significativo en su estructura ocupacional y productiva: habrian de dejar la agricultura para reorientarse preferentemente a la pesca, el comercio marítimo y el acarreo terrestre de mercancías. Así, miles de hombres dejaron la agricultura para constituirse en el numeroso contingente de la actividad mercantil y de transporte. Navegando en numerosas y grandes balsas movilizaban significativos volúmenes de mercadería. Y tanto la que llegaba a la costa para ser exportada, como la que venía del exterior, eran transportadas en miles de auquénidos por cientos de arrieros. Si bien corresponde al período inmediatamente siguiente (esto es, directamente incentivado por el Imperio Inka), una pauta de la enorme actividad comercial que Wari había gestado en Chincha es la cifra de 6 000 mercaderes que reporta María Rostworowski para el siglo XVI . El cronista Pedro Pizarro, por su parte, afirmó que oyó decir al Inka Atahualpa (en 1532, por consiguiente) que en Chincha había 100 000 balsas . Así, cientos de hombres y miles y miles de animales cumplían organizadamente la tarea del acarreo terrestre de grandes volúmenes desde Chincha a Wari. Es por último también indicativo el hecho de que en el siglo XVI todavía uno de cada tres adultos tributarios era pescador en Chincha –según se puede colegir de las cifras que ofreció el cronista Lizárraga –.

Bajo la hegemonía Wari la economía de la nación Ica sufrió pues grandes transformaciones. Ya sea desde la perspectiva de los Nazcas, que virtualmente lo perdieron todo, o de los Chinchas, que resultaron inopinada y extraordinariamente fortalecidos. El Imperio Wari pues, inadvertidamente, tras liquidar el poder de los Nazcas, había terminado por desarrollar el poderoso núcleo organizacional, político y eminentemente comercial de Chincha que, paradójicamente, fue el que lideró la guerra de independencia de la nación Ica contra él. Pero no puede soslayarse que, a la sombra de la dominación Wari, la economía de la nación ica se había convertido en altamente dependiente: tres de sus más importantes actividades productivas y, por consiguiente la mayoría de su población trabajadora, funcionaban a exigencia de los requerimientos de un mercado extranjero: Wari. Si Wari aumentaba en población y/o en capacidad de consumo, los pescadores debían incrementar la captura, y por su parte los comerciantes y transportistas asegurar mayor abastecimiento. Así, Chincha floreció mientras floreció Wari. La relación de dependencia era muy evidente. Pero tan obviamente evidente como intrínsecamente peligrosa. La liberación del Imperio Wari representó que el excedente que antes fluía a Wari quedaba en la nación costera. Pero, a diferencia de otras naciones, la nación Ica no podía beneficiarse mucho con retener en su suelo todos los excedentes que había estado generando. Ello sólo era posible con el generado en el sector agrícola: podía ser almacenado y destinado luego al consumo; o, a través de la mita, permitía solventar algunas inversiones. No pudo sin embargo ocurrir lo mismo con la producción pesquera, ni con el comercio. La captura pesquera que se había estado llevando a la capital ayacuchana tuvo que eliminarse drásticamente. Y durante el prolongado período de guerra de liberación, y quizá durante muchos años después también, se vio interrumpida la ruta comercial que pasando por Wari llegaba a Abancay, Cusco y al Altiplano. La pesca y el comercio de Chincha sufrieron pues una gravísima merma como consecuencia de la caída de Wari. Es decir, para gran parte de la nación ica, la independencia tuvo un paradójico perjuicio inmediato. Era consecuencia inevitable de la situación de dependencia económica que se había establecido en relación con el liquidado imperio.

En el nuevo contexto, la nación Ica, hegemonizada por los Chinchas, debió lanzarse entonces a resolver sus grandes baches económicos, y a recomponer su estructura productivo– poblacional. Por un lado, buscar e integrar muchísimos nuevos pequeños y medianos mercados que pudieran absorber el volumen de pesca que permitía su enorme capacidad de captura. Y colocar en ellos la restante y variadísima demanda de otros productos que había estado consumiendo Wari. A la postre lo lograron, y con extraordinario éxito. No obstante, tuvieron que pagar un precio altísimo por ello –si así puede considerársele–. En efecto, su fama, o la imagen que de ellos se tuvo en los Andes, fue muy especial –para llamarlo de alguna manera–. Los términos del intercambio, o, si se prefiere, los precios, estaban estrechamente relacionados con la mayor o menor disponibilidad circunstancial de bienes, esto es, con la oferta y la demanda. Así, en el trueque de carne de auquénico por maíz, los kollas altiplánicos daban “una” llama a cambio de “tres” fanegas de maíz que entregaban los yungas (nombre que genéricamente daban los pueblos cordilleranos a los costeños, en este caso a los Chinchas). Mas, cuando las sequías y heladas afectaban la producción agrícola del Altiplano, es decir, cuando en torno al Titicaca la demanda de alimentos superaba a la oferta, los yungas aprovechaban las circunstancias y obligabana los kollas a “pagar” el doble: “dos” llamas, por las mismas “tres” fanegas de maíz –refiere el cronista Diez de San Miguel. Si bien esta información está referida a hechos registrados por los cronistas a partir del siglo XVI, se presume, que esas reglas de intercambio eran muy antiguas. Este ventajismo, que quizá ejercitaron los yungas en muchas ocasiones, les reportó fama de comerciantes inescrupulosos. Según refiere Torero, el estereotipo de los comerciantes yungas queda de manifiesto en las palabras con que Manco Inca increpó a los conquistadores españoles: …peores sois que los yungas, los cuales por un poquillo de plata matarán a su padre y negarán todo lo del mundo. Es presumible sin embargo que, cuando las circunstancias se invertían, los yungas (Chinchas) costeños, en situación de escasez, tuvieran que dar el doble de guano de islas o de maíz ó pescado por las misma cantidad de auquénidos, por ejemplo. Pues bien, los mercaderes Chinchas surcaron incesantemente muchísimas vías. Y al cabo de varios siglos de recorrer caminos y pueblos, debieron alcanzar la privilegiada situación de conocer en profundidad gran parte de la sinuosa y complicada red vial de los Andes.

Antes de la Anexión al imperio Incaico, el valle de Chincha era gobernado por Guariarucana, el de Ica por Aranvilca; y el del Alto Lunahuana por Caciarucana. Las leyenda remitian el origen de la tribu Chincha a un lago en las serranias del interior, Cieza, por otra parte, anota que originalmente los pobladores de Chincha llegaron al mando de un guerrrero. Este debio de ser Jerarca religioso al mismo tiempo; por lo menos era muy dado al servico de las religiones”. Este grupo o nacion gano el valle a los naturales ” de pequeños cuerpos, cobardes y timidos”(Cieza), Kauffman no trata aqui de demsotrar que existieran enanos en la zona, es evidente que los debiles son los vencidos y empequeñecidos por por los victoriosos. No adoraban los Chinchas al sol “sino a la huacas, y no a todas sino a aquellas que daban respuesta, y no siempre, sino cuando habia menestaer”(Cieza),. Garcilazo menciona que el dios era Chinchaycama (creador de los chinchas). Este dios se manifesto a los Chinchas por medio de un oraculo, en el lugar donde habia una peña y “todos dieron el lugar por Sagrado” con la conquista de los Incas se impuso el culto al sol, pero se permitio seguir adorando al Chincaycama.

Es sintomatico que aparesca la palabra Rucana en el nombre de los caciques de Ica como en el de Lunahuana. Como se sabe Lucana o Rucana es el nombre de una truibu serrana colindante con Chincha, no es improbable que el nombre sea un recuerdo de la dominación Tiahuanacu sobre la zona. Es posible que la palabra Rucana provenga de Ruca (viejo,antiguo), como el equivalente a Auqui en otras regiones, el hecho que sea precisamente Guaviarucana el gobernador de la zona principal, llega a pensar que Guavia, puede ser una degeneracion del Ynga-castellano Capac, titulo que los incas solian imponer a los curacas regionales despues de haberlos reducido a su tributo recuerdese que los cronistas escriben Gava por Capac, en estos caso tendriamos Caparucana. En cuanto al nombre del cacique de lunahuna Caciarucana, la voz cacia puede tener raiz colla, la conquista Inca no sufrio mayores dificultades salvo talvez el valle de Chincha, asimismo Lunahuana sirvio de base a la guarnición Inca para la conquista del valle de Cañete (Guarco). EL Señor de Chuquimancu, que si opuso obstinada resistencia a huestes Incas. Los Chincha mantuvieron sus prestigio luego de la conquista Inca, Cieza afirma que los Chincha eran hombres “de gran razón y entendimiento” y que “en las guerras que se hicieron en la epoca de guaynacapa se hallo en las mas de ella. “La importancia del señorio de Chincha, es aun recogida por Pizarro al descubrir el Peru, y es por eso que en la capitulacion de Toledo (1529) pide para su gobernacion , como limite el sur de Chincha aun sin conocerla, tambien es interesante conocer que el primer mapa del Perú de Diego Ribero de 1529 no figura el Cusco, pero si Chincha, mas aún se sabe que en Cajamarca a la entrada de Atauallpa, las andas del señor de Chincha rivalizaba en esplendor con el del Inca, el que quedo en la gobernación de Chincha fue Chupi Auca, quien entre otros acudio a Pachacamac en enero de 1533 al entrar Pizarro a dicho santuario.

Bibiografia:

(1) Chuquimancu y Chincha /Univesidad federico Villareal/Federico Kauffman Doig (1964)

(2) EL MUNDO PRE-INKA: Los abismos del cóndor – Alfonso Kaluer

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